“Los he llamado amigos”
Exposición
del Santísimo
-
Canto de
adoración
Jesús:
Hoy quiero escuchar tu voz pero falta silencio a mi alrededor, enséñame a estar
callado, que el sonido de tu voz resuene siempre en
mis oídos, Buen Jesús, para que pueda
aprender con mi corazón, mi mente y mi alma y pueda amarte más.
Que tu palabra ilumine mi vida, que tu palabra me comprometa y me haga vivir en
tu presencia, quiero ser tu fiel siervo y amigo.
Tú vienes hoy a visitarme y me invitas a abrir la puerta de mi corazón.
Que las más íntimas porciones de mi corazón
te abracen, mi único y solo bien, mi dulce alegría y mi amigo verdadero Desde lo profundo de mi ser Señor, te espero
¡Ven Señor Jesús! Amén
Jesús se dio a Sí mismo muchos títulos que a
nosotros nos hacen pensar y nos entusiasma. Pero hay uno que entraña un amor
muy grande y muy especial:
¡Amigo! De él queremos hablar hoy. Jesús ha entablado
con nosotros una amistad grande, tierna, sin igual. Y tener a Jesús por Amigo
es para nosotros, aparte de un timbre de gloria, una seguridad en la vida y
para la eternidad.
La Biblia nos va a dar el tema de la lección de
hoy: Jesús, nuestro Amigo. La Sagrada Escritura califica al amigo de tesoro Siracides 6,14-17
Ahora bien, ¿dónde encontramos amigo semejante?
Vamos al mismo Jesús, que nos dice en aquella sobremesa inolvidable de la
Última Cena: Juan 15,13-15
Es así el mismo Jesús quien se confiesa amigo
nuestro.
Reflexionemos sobre " lo que yo puedo hacer hoy, para
comenzar a darme la alegría de ser amigo, y empezar a sembrar está alegría en
mi trabajo, familia y amistades”.
¿Crees que es importante tener amigos? ¿Por qué?
¿Crees que tienes cualidades para ser un buen
amigo?
Cristo: la plenitud de la amistad. Te invita a remar con Él, en su barca.
La amistad humana, tan alabada por los paganos, se concebía de una forma
muy exclusivista: se trataba de amar al amigo y de odiar al enemigo.
El mensaje de Jesucristo sorprendió al mundo pagano, porque rompía la
distinción amigo/enemigo. El Evangelio de la caridad enseña la fraternidad de
espíritu, basada en que todos somos hijos de Dios: «En esto conocerán
que sois mis discípulos: si os amáis los unos a los otros» (Jn 13, 34).
Esta fraternidad universal, sin fronteras, basada en el amor a Dios, es lo
que hacía exclamar a los no cristianos: « ¡mirad cómo se aman! » (Tertuliano,
Apologético, 39, 7).
(El año 197 de nuestra era, Tertuliano escribía Apologeticum,
su obra más conocida, donde defendía el cristianismo de las críticas y ataques
de los no creyentes… él dirigía su carta a los gobernadores provinciales del
Imperio Romano… y en ella hay una frase que ha venido a ser el sello del
cristianismo auténtico:
“…esta demostración de grande amor lo notan con
murmuración algunos. Mirad, dicen, cómo se aman entre sí: admírense, porque
ellos recíprocamente se aborrecen. Mirad cómo cada uno está aparejado á morir
gustosamente por el otro: extráñenlo porque ellos más dispuestos están para matarse” (Apologeticum, XXXIX).)
Nuestro Señor llevó a su plenitud ese amor de amistad cuando nos
dijo: os he llamado amigos (Juan, 15, 15).
Y nos dio ejemplo con su vida. El Señor tuvo amigos: Nicodemo, Lázaro, José
de Arimatea... Incluso a Judas le llamó "amigo" en el momento de la
traición.
Cristo, nuestro Gran Amigo, nos enseña con su vida y su ejemplo cómo
debemos tratar a nuestros amigos
·
Cristo es nuestro modelo. El cristiano debe tratar a todos, amigos o no, como los trató Cristo, con
la caridad de Cristo, sin hacer “clasificaciones” o “etiquetaciones”
interiores, que no son cristianas. Cada una de las personas que nos rodean son
personas por las que ha muerto Cristo en la Cruz.
- Cristo fue amigo de todos, sin
excluir a los publicanos y pecadores (Lucas, 7, 34).
- Cristo quería profundamente a sus amigos. El
Evangelio pone de relieve su amor por Lázaro, y cuenta cómo lloró por él
cuando le dijeron que había fallecido. (Juan 11)
Amistad verdadera
.
El trato diario y la amistad con Jesucristo nos llevan a una actitud abierta,
comprensiva, que aumenta la capacidad de tener amigos. La oración afina el alma
y la hace especialmente apta para comprender a los demás, aumenta la
generosidad, el optimismo, la cordialidad en la convivencia, la gratitud…
virtudes que facilitan al cristiano el camino de la amistad.
La
amistad verdadera es desinteresada, pues más consiste en dar que en recibir; no
busca el provecho propio, sino el del amigo. El amigo verdadero no puede tener,
para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige
renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos .El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia
sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del
amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con
la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea
necesaria, también la defensa clara y sin paliativos.
Para
que haya verdadera amistad es necesario que exista correspondencia, es preciso
que el afecto y la benevolencia sean mutuos, si es verdadera, la amistad tiende
siempre a hacerse más fuerte: no se deja corromper por la envidia, no se enfría
por las sospechas, crece en la dificultad. Entonces se comparten con
naturalidad las alegrías y las penas.
La
amistad es un bien humano y, a su vez, ocasión para desarrollar muchas virtudes
humanas, porque crea una armonía de sentimientos y gustos que prescinde del
amor de los sentidos, pero, en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e
incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al amigo: "Creemos
- enseñaba Pablo VI - que los encuentros dan ocasión a almas nobles y virtuosas
para gozar de esta relación humana y cristiana que se llama amistad. Lo cual
supone y desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad
y; especialmente, la posibilidad de mutuos sacrificios".
El buen
amigo no abandona en las dificultades, no traiciona; nunca habla mal del amigo,
ni permite que, ausente sea criticado, porque sale en su defensa. Amistad es
sinceridad, confianza, compartir penas y alegrías, animar, consolar, ayudar con
el ejemplo.
Es
propio de la amistad dar al amigo lo mejor que se posee. Nuestro más alto
valor, sin comparación posible, es el haber encontrado a Cristo. No tendríamos
verdadera amistad si no comunicáramos el inmenso don de nuestra fe cristiana.
Nuestros amigos deben encontrar en nosotros, los cristianos que quieren seguir
de cerca de Jesús, apoyo y fortaleza y un sentido sobrenatural para su vida.
La amistad en la vida cristiana.
La
amistad nos lleva a iniciar a nuestros amigos en una verdadera vida cristiana
si están lejos de la Iglesia, o a que reemprendan el camino que un mal día
abandonaron, si dejaron de practicar la fe que recibieron. Con paciencia y
constancia, sin prisa, sin pausa, se irán acercando al Señor, que les espera.
En
ocasiones podremos hacer junto con ellos un rato de oración, una obra de
misericordia visitando a un enfermo o a una persona necesitada, les pediremos
que nos acompañen a hacer una visita a Jesús Sacramentado… cuando sea oportuno
les hablaremos del sacramento de la misericordia divina: la Confesión, y
les ayudaremos a prepararse para recibirlo.
La
amistad todo lo puede con la ayuda de la gracia: ayuda que debemos implorar al
Señor con oración y mortificación. El Señor desea que tengamos muchos amigos
porque es infinito su amor por los hombres y nuestra amistad es un instrumento
para llegar a ellos.
¡Cuántas
personas con las que cada día nos relacionamos están esperando, aún sin
saberlo, que les llegue la luz de Cristo! ¡Que alegría la nuestra cada vez que
un amigo nuestro se hace amigo del Amigo!.
Jesús que pasó haciendo el bien, y que se ganó el
corazón de tantas personas, es nuestro Modelo. Así hemos de pasar nosotros por
la familia, el trabajo, los vecinos, los amigos. Hoy es un día oportuno para
que nos preguntemos si las personas que habitualmente se relacionan con
nosotros se sienten movidas por nuestro ejemplo y nuestra palabra a estar más
cerca del Señor, si nos preocupa su alma, si se puede decir con verdad que,
como Jesús, estamos pasando por su vida haciendo el bien.
DESARROLLO DE
LA VERDADERA AMISTAD CON JESUS
Juan 15:14 “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo
os mando”
INTRODUCCION:
A- En nuestro mundo en el cual vivimos cada día es más
difícil encontrar ejemplos de verdadera amistad, casi nadie cree en la amistad
verdadera, pero la escritura insiste en que Jesús se ha mostrado amigo para
aquellos que desean conocer y desarrollar una verdadera amistad con Dios.
B- ¿Cómo desarrollar una verdadera amistad con Jesús? ¿Cómo
saber que soy su amigo?
Para comenzar quisiera tomar una frase importante que
Jesús el Señor menciona en este pasaje de la escritura, y el propósito de tomar
esta frase es porque es la manera en que vamos a poder desarrollar
verdaderamente una amistad profunda, entrañable, sincera con
Jesús. La frase “lo que yo os mando” es significativa
pues de ella depende la amistad con Jesús, y hemos de reconocer primero que
todo lo que leemos, hablamos, creemos y hacemos tomamos en cuenta las Palabras
de Jesús no como palabras de hombre sino como Palabra de Dios.
I- DESARROLLE SU AMISTAD CRECIENDO EN EL CONOCIMIENTO DE
JESUS.
A- Nadie puede desarrollar una verdadera amistad con
alguien si no le conoce. “vive con él un mes y te diré quien es” dice un refrán
popular. Hay que conocer a Jesús, hay que darle la vida y dedicarnos en vida a
conocerle cada día más. “Para que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a
Jesucristo a quien has enviado” Juan 17:3. Conocer a Jesús es el interés máximo
de Dios. El conocimiento de Jesús es el primer paso para el desarrollo de la verdadera
amistad con Dios y con los demás seres humanos que nos necesitamos para
fortalecer nuestras vidas en ese conocimiento perfecto.
B- Hay personas que andan cerca de Jesús, como lo anduvo
Felipe (Juan 14:9) y aun así no conocen a Jesús, porque no llegan a conocer las
verdaderas intenciones del Señor en cuanto a su deseo de mostrar y ser
verdadero amigo de los seres humanos.
II-
DESARROLLE SU AMISTAD CONFIANDO EN JESUS.
A- Si algo tiene la muerte de Jesús, es que él creyó en la
amistad, por eso como amigo dio su vida por sus amigos. (Juan 15:13)
B- En Juan 16:21 el Señor nos dice: “Confiad yo he vencido
al mundo” Confiar es vital para desarrollar una fuerte, sana y eficaz amistad
con Jesús y especialmente porque en este mundo tendremos que desarrollar esa
amistad con él, la cual esta opuesta a la corriente de este mundo. El mundo no
cree en Jesús porque no le conoce, no le ve, pero nosotros por fe le conocemos
y le vemos porque ponemos nuestros ojos de la fe en el autor y consumador de la
fe (Heb. 12:2)
III-
DESARROLLE SU AMISTAD OBEDECIENDO LAS PALABRAS DE JESUS.
A- “Si hacéis lo que yo os mando” Juan 15:14. Jesús es el
ejemplo de obediencia, de sujeción, El estaba sujeto a sus padres y estaba
dispuesto a obedecer a su Padre en los cielos. (Heb. 5:8) Aun siendo el hijo de
Dios, Cristo tenía que obedecer a su Padre así como nosotros debemos hacerlo, s
queremos desarrollar la verdadera amistad con Dios.
B- El conocer y confiar en Cristo trae a diario el
desarrollo de la verdadera amistad con
Jesucristo y nos lleva fácilmente a una actitud de verdadera Obediencia,
que aumenta nuestro amor por El, nuestra confianza, nuestro servicio, y
especialmente esa obediencia nos hace aptos para comprender los mandamientos de
Jesús y obedecerlos con gozo.
C- ¿Por qué debemos desarrollar la obediencia a los
mandamientos de Cristo? Por amor, “si me amáis guardad mis mandamientos” (Juan
14:15)
IV-
DESARROLLE SU AMISTAD RECHAZANDO LA AMISTAD DEL MUNDO Y SUS DESEOS.
A- “porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo,
por eso el mundo os aborrece”
(Juan 15:18-19) El Señor habla de la intensidad con que
el mundo aborrece lo bueno, santo, justo y puro, y en esa dirección, la
respuesta del creyente debe ser la misma, porque cuando desarrollamos la
amistad con Jesús, la amistad del mundo y sus deseos ya no nos interesan.
B- El mundo oye, busca, y hace lo que es del mundo, pero el
creyente oye, busca y hace lo concierne al reino de Dios (Mateo 6:33).
C- No amemos al mundo porque es adulterio espiritual
(Sant. 4:4), amemos lo que el Señor ama y aborrezcamos lo que el Señor aborrece
con la misma intensidad.
V-
DESARROLLE SU AMISTAD SIRVIENDO COMO JESUS SIRVE.
A- “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28)
B- Juan 12:26 “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere,
allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
¡Donde Yo estuviere! Estas son palabras hermosas para quienes aprendieron en
sus vidas a desarrollar esta verdadera amistad con Jesús. ¿Cuántos quieren
estar con Jesús por toda una Eternidad en Gloria? Desarrolle su amistad y vera
el resultado.
CONCLUSION
A- Desarrolle su amistad con Jesús, sea un verdadero
siervo obediente.
B- Muestre que usted es un verdadero amigo de Jesús “en
esto conocerán todos” dijo el
Señor. Conocerán a Jesús por medio de usted y de su ejemplo, porque usted
se muestra amigo. (Prov. 18:24)
Oración
Padre,
Te pido que bendigas a mis amigos,
Revélales nuevamente tu amor y tu poder.
Te pido que seas la guía para su alma.
Si tiene dolor, dale tu paz y tu misericordia.
Si tiene dudas, renuévale la confianza.
Si tiene cansancio, Te pido que le des la fuerza
para seguir adelante.
Si hay estancamiento espiritual,
Te pido que le reveles tu cercanía, para un
nuevo comienzo en la fe.
Si tiene miedo, revélale Tu amor,
y trasmítele tu fuerza.
Donde haya pecado, bloqueando su vida,
haz que busque la reconciliación
y perdónalo.
Bendícelo, concédele más visión de Ti,
que tenga el apoyo de amigos para darle
fuerza y valentía.
Concédele a cada uno la luz
para poder distinguir las fuerzas negativas
que pudieran afectarlo,
y revélale el poder que tienen en Ti para superarlo.
Amen.
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